Los negros de Ibáñez

Francisco Ibáñez es el mejor dibujante de historietas que tiene, y posiblemente tendrá, este país. Más allá de que nos guste más o menos, o de que todas las historias de Mortadelo sean iguales (en lo que no estoy de acuerdo, aunque sí entiendo que haya gente que piense así), la calidad, estilo e influencia de este autor son absolutamente indiscutibles.
Como todos sabemos, Mortadelo fue el gran pelotazo del cómic español. Y lo sigue siendo. De hecho, es increíble el ritmo de producción que tuvieron estas historietas en sus inicios, y que aún se mantiene hoy en día. Y es que Ibáñez es un trabajador infatigable y apasionado, que todavía saca unos 5 ó 6 álbumes al año.
Tuvo que currar de lo lindo para poder vivir de sus dibujos. Así, en los 60 y 70 era llegaba a entregar más de 20 páginas por semana. Y los directores de las editoriales vieron que tenían en el autor barcelonés a una auténtica "gallina de los huevos de oro".
Por eso, y aquí es donde quería llegar, cuando las relaciones entre el dibujante y su editorial (Bruguera) se rompieron hacia mediados de los ochenta, se dieron una serie de situaciones realmente curiosas.
Bruguera se había quedado con los derechos de los personajes de Ibáñez (Mortadelo y Filemón incluidos, claro está), y por consiguiente, éste no podía publicar historietas de los mismos (manda cojones, ¿no?). Crea entonces "Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo" o "7 Rebolling Street", series que, bajo el sello Grijalbo, le permitieron salir del paso, pero que no tuvieron tanto éxito como sus precedentes.
Sin embargo, al mismo tiempo, seguían apareciendo nuevas páginas de Mortadelo y Filemón. ¿Cómo podía ser esto posible? La respuesta: Bruguera utilizó a unos cuantos historietistas (a la par que guionistas, entintadores, dibujantes a lápiz...) para seguir reproduciendo las aventuras creadas por el genial Ibáñez. El filón no podía desaprovecharse, simplemente.
Durante algunos años, autores como Casanyes (autor de "Paco Tecla y Lafayette" y dibujante de Quicky..sí, sí, el de Nesquik) reprodujeron a Mortadelo y Filemón sin consentimiento de su creador, como también le ocurrió a personajes ideados por Vázquez ("Anacleto, agente secreto"...). De hecho, Ibáñez siempre se opuso a estas copias, y en su acuerdo con Ediciones B en 1.993, logró evitar que esas historietas se reeditarán, permitiendo, tan sólo, que viesen la luz algunas, en las que, si bien su labor no había sido completa, había llegado a bocetar o a escribir el guión, cuando aún trabajaba para Bruguera.
Ibáñez siempre se ha defendido, y con toda la razón, de aquellos que le acusan de utilizar a ayudantes, o "negros", para la realización de sus obras. Práctica que no es tan infrecuente ni alarmante, pero de la que el catalán nunca ha hecho uso. Si bien, lo único que ha admitido es alguna ayudita a la hora de entintar final, pero él siempre ha dejado todo atado y bien atado.
Sólo nos quedaría preguntarnos, en fin, qué fue de aquellos "negros" que utilizó Bruguera. Parece ser que la editorial no les trató todo lo bien que debería, y que algunos como el propio Casanyes, no recibieron cuanto les prometieron o esperaban. Después de todo, no podemos olvidar que eran trabajadores que se limitaban a seguir una línea editorial determinada, de forma absolutamente legal (pues recordemos, los personajes eran de Bruguera). Y es que no es fácil vivir del cómic, y, como para todo ,supongo, hay que tragar un poquito de mierda, e, incluso, a veces, hacer concesiones.
Por ello, es curioso encontrarse con revanchas, como ésta, cargadas de mala leche y al mismo tiempo de mucho humor y grandes dibujos.

5 Comments:
Pues sí, es cierto que, una vez que entras en el puto mundo laboral, tienes que tragar una gran cantidad de mierda. Ahora, hay muchas clases de mierda y creo que plagiar a otro autor, por mucho que sea legal, es una gran mierda que no hay que ingerir.
A mi siempre me han gustado más los dibujos de MOrtadelo que las historietas. He de reconocer que siempre me saltaba las primeras páginas del Mortadelo, en las que precisamente estaban sus historietas, y me leía las de Anacleto o de quien fuera. Lo cual no quita para que tenga un hueco muy grande en mi corazoncito para este personaje.
Gran artículo.
Pues yo dudo mucho que no siga utilizando negros.
Como fan acérrimo de Ibáñez, te agradezco esta defensa que haces del autor.
No obstante, como investigador de su obra, tengo que anunciar que, además de los negros impuestos por Bruguera, Ibáñez "consintió" un equipo de negros desde 1987 a 1990, que dibujaban las historietas partiendo de un guion ligeramente esbozado por Ibáñez y trabajaban desde un pueblecito costero de Barcelona.
El desplante de Julia Galán, por aquel entonces editora de Ibáñez, hizo que el autor volviera a sus creaciones a partir de 1990, si bien con una acusada ayuda sobre todo hasta 1996, por la premura de tener que entregar las páginas para la revista semanal.
Hola chespiro.
Gracias por los comentarios. No sabía el resto de la historia...de hecho, aunque siempre había oído rumores, no confirmé hasta el otro día el tema de los negros.
Hasta luego:
Ford.
PD: Por cierto, gran blog el suyo...
Favor que ud. me hace.
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